Rompiendo el mito de la estrategia perfecta

Constantemente me han preguntado ¿cuál es la fórmula para la estrategia perfecta? Y es una pregunta totalmente válida, ¿quién no querría saberla? Pero he de decirte que no existe tal cosa. Si bien contamos con múltiples herramientas, técnicas y miles de libros, sin embargo, ninguno presume una verdad absoluta, sirven para ayudarnos a diseñar buenas estrategias, pero jamás existirá algo como la mejor estrategia. No obstante, es de suma importancia tomar en cuenta todo lo que pueda sumar valor para lograr los objetivos y superarlos.

Antes de comenzar con el diseño de estrategias hay que realizar un profundo análisis sobre el contexto actual de la empresa y el mercado. Nunca comiences sin saber en dónde estás parado. Toda la información que puedas sintetizar te será de gran ayuda para definir tu objetivo, encontrar tu punto de partida y trabajar en tus áreas de oportunidad.


Los factores más importantes a considerar para lograrlo son:


Conoce bien a tu público meta

Identifica tus limitaciones

Define un presupuesto

Asigna métricas

Optimiza con frecuencia Experimenta


Conoce bien a tu público meta


Antes de comenzar a producir cualquier tipo de estrategia es vital tener muy identificado a quien le vamos a hablar y no solo eso, qué le vamos a decir y en dónde. En ocasiones las empresas dan por sentado a sus clientes y se olvidan de escucharlos. Con escuchar no me refiero solo a encuestas, sino ir más allá. Identificar ¿por qué no me compran?, ¿qué dicen de mi marca?, ¿mi producto les soluciona su problema? He aquí la importancia del “Buyer Persona”, una herramienta que nos ayuda a documentar toda información relevante de nuestro público meta. Mientras más sepamos de nuestros clientes mejor podemos ayudarlos con nuestros productos y servicios.

Al menos para una estrategia es vital conocer:

· Perfil

· Nivel Socio económico (NSE)

· Hábitos de consumo

· Frecuencia de compra

· Medios que utiliza

· ¿Cómo se beneficia con nuestro producto o servicio?

· Complicaciones

· Y cualquier dato que sea relevante con tu servicio.


Identifica tus limitaciones


Podemos proponer una estrategia sumamente buena, pero si no está aterrizada a las posibilidades de la empresa se puede quedar como un documento muy bonito pero inservible, además puede desmotivar a los involucrados. Por ende, es importante que cualquier estrategia que hagamos sea totalmente realista para la situación actual de la empresa. Tus limitaciones no solo pueden ser económicas, pueden ser de capacidad de producción, alcance, recursos humanos, tiempo, etc.


Define un presupuesto


Lógico, ¿no? Pues sí, para poder realizarlo debemos considerar, como lo comentaba en el punto anterior, nuestras posibilidades económicas. Tenemos que buscar la forma de administrarlo de manera inteligente y administrarlo para obtener los mejores resultados. Busca diferentes opciones, aprovecha ofertas y descuentos, identifica tus días fuertes e invierte en ellos.

Es imposible realizar una estrategia sin presupuesto, inclusive estrategias con un enfoque “orgánico”, también tienen un costo. Sobretodo en temas de mercadotecnia se crea la falsa concepción que hacerse viral es gratis y fácil. Recuerda, siempre trabaja bajo planes realistas.


Asigna métricas


Si bien, hoy en día podemos conseguir miles de métricas y datos por cada usuario, audiencia o sector, pero no toda la información es efectiva o simplemente no es relevante para nuestra estrategia. En nuestra estrategia debemos tener una métrica principal que puede ser desde ventas, hasta numero de suscriptores. Pero hay muchas más que pueden ayudarnos a refinar y optimizar nuestra estrategia, así también como hay muchas que nada más nos saturan de información innecesaria. Identifica cuales suman a tu negocio y enfócate en esas.


Optimiza con frecuencia


Ya con tus métricas bien definidas se vuelve más sencillo dirigir la estrategia a nuestros objetivos y lograr optimizarla con cierta frecuencia. Realiza ciertas modificaciones conforme vayas viendo resultados y obtengas información. Solo ten cuidado y déjala funcionar un tiempo determinado antes de hacer modificaciones drásticas, todos los negocios tienen días buenos y días malos, a veces hasta semanas, pero, no por eso significa que la estrategia sea mala.


Experimenta


Haz pruebas A/B, empieza con una muestra pequeña, prueba dos o tres opciones y usa la que mejores resultados te dé. También haz cambios pequeños y mide si aumentan o disminuyen tus flujos, te sorprenderás de que a veces tan solo con cambiar una palabra puedes mejorar tu margen de conversión. Observa detalladamente el comportamiento y respuesta de tus consumidores cuando hagas estos experimentos y úsalos a tu favor.


Una vez que hallas aplicado estos puntos repite la fórmula y poco a poco vas a ir viendo cómo la verdadera estrategia está en aprender y experimentar. Una estrategia óptima es una estrategia que tiene un objetivo bien enfocado y fluye hacia él.

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